La Buena Hija
Aprende a leer el estado de ánimo de los demás antes de saber cuál es el suyo propio. No molesta. No pide demasiado. Sonríe aunque le duela. Su mayor miedo: decepcionar a quienes dice querer.
"Para que me quieran, tengo que ser buena. Si expreso lo que necesito, los alejaré. Mi valor depende de cuánto agrado a los demás."
Ser una hija que cuida no significa borrarse. Puedes amar profundamente y también tener límites. La decepción de otros no es prueba de que eres mala — es prueba de que empiezas a ser real.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste lo que querías, sin antes calcular cómo le caería a alguien más?